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SÍNDROME DEL INTESTINO IRRITABLE EN MONTERREY – Dra. Daniela Treviño

¿Buscas a un especialista en síndrome del intestino irritable en Monterrey? Soy la Dra. Daniela Treviño, especialista en Medicina Interna con Sub especialidad en Reumatología. Estoy certificada por dos de los principales consejos de cada área, es decir: el Consejo Mexicano de Reumatología y el Consejo Mexicano de Medicina Interna.


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Síndrome del intestino irritable en Monterrey

Dra. Daniela Treviño

¡Hola! Soy Especialista en Medicina Interna con Sub especialidad en Reumatología. Estoy certificada por dos de los principales consejos de cada área, es decir: el Consejo Mexicano de Reumatología y el Consejo Mexicano de Medicina Interna.

Tengo más de 15 años de experiencia, en los que he podido atender satisfactoriamente a más de 40,000 pacientes. Sé lo difícil que puede ser tratar escenarios realmente complejos, pero hasta ahora he pasado exitosamente por más de 70 de estos.

Síndrome del intestino irritable en Monterrey

EXPERIENCIA EN NÚMEROS

Años de Experiencia
Pacientes atendidos
Casos complejos
UBICACIÓN – Síndrome del intestino irritable en Monterrey

HOSPITARIA

Av. Nexxus 104, Consultorio 506 Piso 5, Nexxus Joyas de Anáhuac, Escobedo, N.L.

● Lun – Vie: 9:00 – 20:00
● Sábados: 9:00 – 13:00

UBICACIÓN – Síndrome del intestino irritable en Monterrey

cemeni

Centro Médico del Niño CEMENI: Belizario Dominguez 2485 Col. Obispado, Monterrey, N.L.

● Lun – Vie: 9:00 – 21:00
● Sábados: 9:00 – 16:00

Síndrome del intestino irritable en Monterrey

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno que afecta al estómago y los intestinos, causando síntomas como dolor abdominal, hinchazón, gases, diarrea o estreñimiento.

Estos síntomas pueden variar en intensidad y frecuencia, y pueden interferir con la calidad de vida de las personas que lo padecen.

Causas

El SII es una condición crónica que no tiene una causa clara ni una cura definitiva.

Se cree que puede estar relacionado con factores como alteraciones en la motilidad intestinal, la sensibilidad nerviosa, la flora bacteriana, el sistema inmunitario o el estrés.

El SII no es una enfermedad grave ni aumenta el riesgo de cáncer de colon, pero puede provocar complicaciones como deshidratación, desnutrición o ansiedad.

Diagnóstico

El diagnóstico del SII se basa en los criterios de Roma IV, que son unos requisitos clínicos que incluyen la presencia de dolor abdominal recurrente durante al menos 3 meses en el último año, asociado a dos o más de las siguientes características: cambio en la frecuencia o consistencia de las deposiciones, relación con la defecación o alivio con la misma.

Además, se deben descartar otras causas posibles mediante análisis de sangre, heces o colonoscopia.

Tratamiento

El tratamiento del SII se enfoca en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

No existe un tratamiento único ni efectivo para todos los casos, sino que debe ser individualizado según el tipo y la gravedad de los síntomas, las preferencias y las necesidades de cada persona.

Algunas opciones terapéuticas son:

Cambios en la dieta

Se recomienda llevar una alimentación equilibrada y variada, evitando los alimentos que puedan desencadenar o empeorar los síntomas como grasas saturadas, frituras, lácteos enteros, cafeína o alcohol. También se puede probar una dieta baja en FODMAPs (carbohidratos fermentables) bajo supervisión médica o nutricional.

Medicamentos: existen diferentes fármacos que pueden ayudar a controlar el dolor abdominal (antiespasmódicos), la diarrea (antidiarreicos), el estreñimiento (laxantes) o la hinchazón (antiflatulentos). Estos medicamentos deben ser recetados por un médico y usados según sus indicaciones.

Probióticos: son microorganismos vivos que pueden beneficiar la salud intestinal al restaurar el equilibrio de la flora bacteriana. Algunos estudios han mostrado que ciertos probióticos pueden mejorar algunos síntomas del SII como el dolor abdominal o la distensión. Los probióticos se pueden encontrar en alimentos fermentados como yogur o kéfir o en suplementos comerciales.

Terapias psicológicas: dado que el estrés puede influir negativamente en el SII, se aconseja practicar técnicas de relajación como respiración profunda, meditación o yoga. También se puede recurrir a terapias cognitivo-conductuales u otras modalidades psicológicas para manejar mejor las emociones y los pensamientos negativos asociados al SII.

Estilo de vida saludable: además de cuidar la alimentación y el estado emocional, es importante mantener hábitos saludables como hacer ejercicio moderado regularmente (evitando ejercicios intensos que puedan irritar el intestino), dormir bien (entre 7 y 8 horas por noche), beber suficiente agua (entre 1.5 y 2 litros por día) y evitar fumar.

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